Por Cristian Salgado Poehlmann

Official bootleg

Ver un show en vivo de una banda cualquiera (o casi cualquiera) supone la aparición de un problema, uno que, al parecer, resulta muy propio de un género como el metal y que tiene que ver con la supremacía de un elemento por sobre otro. Me refiero a la parte visual del espectáculo (que incluye tanto a la banda como al público) versus la parte sonora. No cabe duda de que hay bandas que son más una cosa que otra. Y otras que son más otra cosa que una. Las hay, también, las que equilibran ambos puntos. En fin…

Nuclear.

Cuando terminó la presentación de Nuclear –cerraron un show que Lefutray se había encargado de abrir no sin un retraso considerable por culpa de la explosión de un equipo de luz– se me vino a la mente el último concierto de Slayer en Chile. Araya y compañía estaban hacía rato fuera del escenario cuando decidí, de puro curioso no más, darme una vuelta por cancha y husmear. Apareció entonces, innegable, el suelo del Movistar Arena cubierto de mechones de pelo, uno tras otro, mechones de pelo como arrancados de cuajo, frescos, la prueba misma post epopeya slayeriana, su corolario, digámoslo así.

El caso es que se me vino a la mente por una imagen similar, visualizada esta vez en el suelo del Óxido aquella noche de 10 de septiembre: quizás cuántas, no lo sé, pero muchas botellas de cerveza rotas, el parquet de una tocata de metal frente a mis ojos. Si un juez tuviera que declarar un culpable, de seguro exclamaría: ¡Nuclear, señoras y señores, oh sí, Nuclear! Y es que era cierto: Nuclear, en su regreso a las canchas chicas del metal nacional (entiéndase: tocatas de bares) tras una gira de un mes por Europa, no tuvo problema alguno en prender al público: mosh a cada rato, cerveza volando, hombres a piso, uno que otro rodillazo en la ñata y el típico loco sin polera que le da por abrazarte al tiempo que su axila se estrella en tu cara.

No resulta complicado entender el por qué de lo anterior, esa euforia de la concurrencia. Primero: Nuclear es una banda probada, con un grupo de seguidores indiscutible y un repertorio a prueba de balas, sólido y transversal (atraviesa todas sus producciones), de canciones breves y al hueso compuestas por un grupo de personas que claramente domina las claves del estilo. Desde ese punto de vista no hay decepción en un show de Nuclear. O es muy, muy, muy complicado que la haya. Y segundo: la capacidad del frontman de la banda, Matías Leonicio, de pararse frente al público. El hombre es un arengador como pocos. Imprime a las ya iconoclastas letras de la banda una actitud callejera-punk que incita a la acción, al cabezazo contra la pared, al apurar la cerveza lo más rápido posible (ese concho de mierda) porque el próximo tema va a empezar y hay que volver al ruedo y recibir y repartir y recibir y repartir y el alcohol tampoco puede perderse. No pude sino pensar en Don Doty, vocalista de Dark Angel, cuando en las perturbadas y anfetaminosas presentaciones de los responsables de Darkness Descends hacía cantar al público, pues lo mismo hace Leonicio. Desde el punto de vista visual, punto para Nuclear. Bien.

Pero alrederor de una hora antes del fin de lo de Nuclear otra banda se bajaba del escenario: Lefutray, quinteto formado en 2005, cultor de un metal moderno (esa juguera-en-la-que-entra-el-aggro-el-thrash-el-death-Meshuggah-y-lo-que-la-banda-quiera) e integrado por Cristian Olivares en guitarra, Yonattan Muñoz en batería, Leonardo Gacitúa en guitarra, Christian Bravo en bajo y Juan Véjar en voz. La idea del show de Lefutray era presentar material inédito, correspondiente a Last Breath, segundo larga duración que la banda editará en cuestión de semanas.

Lefutray.

Es cierto: si lo comparamos con Nuclear (salvo por algunas canciones puntuales), Lefutray tuvo, por parte del público, una respuesta más opaca. O menos brillante. Me da la impresión de que los asistentes adoptaron una postura contemplativa, analítica incluso respecto del espectáculo. Y esto por un lado fue negativo, pues, pese a que la banda tiene una cuidada puesta en escena en términos visuales, la audiencia adoleció de cierta rigidez que no le sienta bien al estilo. Ahora, ojo: la presentación no fue en modo alguno un fracaso (a Lefutray le fue bien), pero fácilmente podría haber quedado más la cagada. A eso voy.

Los que estuvimos ahí –y éste es el otro lado, el del triunfo, un mazazo en el hocico, mierda–, los que no conocíamos en vivo a la banda y que nos dedicamos a escuchar y pocazo más (acaso empinar la botella, quemar cigarros y buscar de reojo la aparición de minas que no existen) pensamos ¡chucha, así que ésto es Lefutray!

Tal vez suene exagerado, pero, en términos estrictamente musicales, Nuclear quedó chico. Lefutray les dejó la vara alta y los problemas técnicos no estuvieron exentos del show de los creadores de Jehovirus. La presentación de Nuclear fue correcta, sí, pero la de Lefutray estuvo impecable. Poderosa la banda. Un puto vulgar display of power. Saben dónde están parados y hacia dónde apuntan. Un mañoso diría que los solos estuvieron algo apagados, pero a la cresta, qué importa.

Punto uno: Yonattan Muñoz, baterista. Gente de Lefutray: tienen que cuidar a este cabro, quizás el mayor responsable del sonido apretado de la banda. Como la mezcla de estilos le sienta bien a Lefutray, Muñoz se vuelve el responsable de que los traslados tipo Lamb of GodMeshuggahSlayer (son sólo referentes: Lefutray en modo alguno copia) funcionen como reloj. Notables sus ataques a contratiempo en los platos.

Punto dos: Christian Bravo, bajista. Apuesto hasta mi culo y mi boca que Lefutray no sería lo mismo sin el peso que le imprime a las canciones. Con un sonido subterráneo, incluso supo sacarle provecho a las posibilidades que entrega el tocar con dedos y el tocar con uñeta. En otras palabras, el intercambio entre una y otra forma de ejecución no fue en modo alguno antojadizo.

Puntro tres: Juan Véjar, vocalista. Sobre el escenario un tipo lleno de rabia, incansable, con una voz gritada (heredada del aggro, tal vez) que no teme bajar tonos cuando hay que hacerlo, aproximándose, a ratos, a un estilo más del tipo death metal, pero nunca siéndolo en términos absolutos. Muy buen frontman, además. Entre canción y canción habla lo justo y necesario. Y tiene también las armas para encender al público.

Días después de la tocata tenía que ir al baño. Casualmente tomé un libro de José Santos González Vera. Después de bajarme los pantalones leí: “En un pueblo donde para vivir no es menester el esfuerzo, ni nadie se pregunta para qué vive ni la inquietud halla albergue, es imposible formarse un perfil”. Pienso que en Chile, tal vez, pasó algo similar por ahí por los noventas. Hablo del metal. Pero, después de ver a Nuclear, Lefutray y otras tantas bandas que están haciendo la pega de forma excelente (vaya esfuerzo, loco), pienso que tal vez ya no lo es tanto, que se nos está empezando a ver la cara, el torso y las manos y que estamos a perfil descubierto, dando patadas al primer engendro, sombra o muralla que se nos cruce y los estamos tumbando, cerdos, los estamos tumbando, oh sí.

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B-Side one: Sebastián Puente (Nuclear)

Set list:

“Vindictive”
“Brutal yet Precise”
“Eleventh Block”
“Fake Messiah”
“Mindfucked C.S.”
“Belligerance”
“The One we Must Kill”
“Criminal Solicitation”
“Violence that Burns”
“Heaven Denied”
“Sadistic Method for Crime”
“Dolo”
“F.P.S.C.”

HS: Están acá en calidad de recién llegados. La presentación de hoy se trata de la segunda después de la gira europea…

Sebastián: Claro. En cuanto a la primera, fue una gran sorpresa para nosotros que nos llamaran para ser soporte del show de Testament. Y ésta segunda fecha también queríamos hacerla, pues es algo mucho más íntimo: se trata del Óxido, un bar en el que nosotros tocamos muy a menudo, es muy de la casa. Se trata, por decirlo así, de un entorno mucho más familiar.

HS: Lo obvio: cuéntanos sobre Europa.

Sebastián: La gira completa se desarrolló en bares, pero tuvimos un festival en Austria, un open air, escenario grande y todo el tema, que venía agendado desde acá. Pero básicamente la gira se hizo en bares de la onda del Óxido: 300, 200 personas, 500 a lo más. El promedio era 200-300 personas. Como experiencia, increíble. Aconsejable para todas las bandas que quieran hacerlo. A nosotros nos gusta mucho aclarar la siguiente idea: la gira se dio completamente por hacer nosotros contacto con gente de allá, con empresas de booking, que es algo que gestiona la misma banda; es decir, no es que a nosotros nos haya llevado alguien para allá o alguien de allá se haya fijado en Nuclear. Nuestro trabajo es muy artesanal, muy de autogestión. Nosotros mismos nos posicionamos allá previamente, mandando discos, por ejemplo. Y claro, todo eso tiene un rebote: salimos en revistas, en la Metal Hammer, en la Metal Injection, cosas importantes, más un montón de sitios web haciendo reviews. Todo este trabajo ayudó mucho a la gestión de la gira.

HS: Pensando en los escenarios pequeños como en el que estamos hoy, qué nos puedes comentar respecto de lo vivido en Europa.

Sebastián: Lo positivo de allá en comparación con lo de acá es que los bares, en el sentido técnico, funcionan. Es decir, los sistemas de sonido funcionan, los micrófonos están buenos. No necesariamente está lo mejor de lo mejor, pero las cosas funcionan. Y lo otro que también es súper importante es que la gente consume música. Va al bar, paga la entrada, ve a la banda, compra el disco, compra la polera. Eso es súper favorable. Es decir, a ti, como músico, “no te queda otra” que hacer bien tu show. Si lo haces bien, las cosas van a funcionar. Acá no solamente hay que hacerlo bien, sino que añadir ésto, más esto otro, más esto otro. Eso es como lo fome de acá. Pero en Chile tenemos un público súper fiel, súper efusivo y estamos muy agradecidos de ellos, muy agradecidos.

HS: ¿Se cumplieron los objetivos que tenían en mente?

Sebastián: Creo que se lograron todos. Tocamos ante súper buen público, la venta de merchandising (poleras, discos y todas esas cosas) fue súper buena. Como en todos lados, hubo fechas con más y menos gente. Y el resto es parte de la aventura. O sea, dormir arriba de una van o estar prácticamente un mes arriba de una van es una cuestión que te pule harto en términos callejeros, en términos de bancarte cosas y asuntos por el estilo. Si bien es cierto que ésto puede ser tomado como un lado negativo del asunto, nosotros no lo tomamos así, al contrario, lo vemos como parte de la aventura y de que hay que pelarse la raja en ésto, o sea, es una pega y ante eso estamos dispuestos a todo. Ahora, íbamos por más fechas y se cayeron algunas, quizás eso puede ser, pero, olvídate, en un mes hicimos 16 o 17 fechas y súper bien.

HS: ¿Cómo lo hicieron con el financiamiento?

Sebastián: Se trató de algo personal. Como banda, trabajamos, hicimos tocatas, juntamos lucas y todo ese cuento. Y también postulamos a fondos del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Ahí yo doy como consejo investigar, aprender un poquito o interiorizarse en los fondos concursables que existen, porque no se publican, no salen en la tele, no salen en las noticias, pero existen. En las páginas están las bases de proyectos, las bases para postular, las reglas, las formas. Nosotros conseguimos gran parte del financiamiento mediante este método. Si mal no recuerdo, poquito más del 50 %. Y eso, olvídate, nos alivianó muchísimo, muchísimo.

HS: ¿Eso lo hacen los mismos integrantes de la banda o tienen a alguien externo encargado?

Sebastián: Lo hacemos nosotros mismos. Lo que pasa es que dentro de la banda tenemos ciertos cargos asignados. Matías, por ejemplo, nuestro vocalista, está mucho más interiorizado en temas virtuales, redes sociales y todo el cuento. Él verá si necesita ayuda. Él está encargado de eso y él delega. Yo soy ingeniero en sonido y me encargo de esa área. El baterista es comunicador audiovisual: produjo y realizó nuestro último videoclip, “Criminal Solicitation”. Por más Circo Chamorro que parezca, cada uno de nosotros estudió ciertas áreas, entonces por qué no utilizarlas.

En perfecta hilera: Sebastián Puente, Raimundo Correa y Matías Leonicio, integrantes de Nuclear.

HS: ¿Cómo lo hicieron con el backline en Europa?

Sebastián: Llegamos a Alemania y ahí mismo arrendamos la van y el backline con los que hicimos todo el tour. Es ideal viajar con backline propio, porque te aseguras que andas con tus cosas, con tus equipos y nada va a fallar.

HS: ¿Alguna locación en Europa que te haya volado la cabeza? Una escena en particular o una noche…

Sebastián: A mí en lo personal me gustó mucho Hungría. Lo pasé muy bien.

HS: ¿Por qué?

Sebastián: Por el público. Muy efusivo. De hecho al final, no lo esperábamos, se subieron todos al escenario, todos. Estaba el escenario lleno de gente.

HS: Eso sería como botar un poquitito el mito de que el único público brutal es el sudamericano…

Sebastián: Mira, es súper interesante eso que tú me preguntas, porque a nosotros nos pasó algo muy extraño: allá en Europa nos dijeron que habían visto videos nuestros de acá y que no nos hiciéramos muchas expectativas porque allá la gente era más fría. Sin embargo nos pasó, para grata sorpresa nuestra, que cuando tocábamos quedaban las medias cagadas. Mosh a cagar, hueones y pilsen volando y nosotros, puta, alucinados. Quedamos muy contentos, pero muy contentos (y esto te lo hablo a nivel de banda) con Bosnia, un país que todavía huele un poco a conflicto. Y pasó otra cosa: nos dimos cuenta de que el metal es de verdad algo parecido a una familia, es de verdad una raza en la cual somos todos iguales: tú te encontrai con un metalero en Turquía o un metalero en Hungría o en Bosnia y el hueón te va a tratar igual como te tratan acá. O sea, si tú eres un metalero buena onda, vai a tener buena onda toda la noche y van a terminar los dos, si es que los dos toman, abrazados, bebiendo y hablando del Show No Mercy de Slayer. Y si te ponís hueón, el loco se va a ir en mala, porque las cosas son así. El thrasher es radical tanto allá como acá. Ahora, el país era mucho más serio en cuanto a la relación con el turista, pero te metís a la tocata y es otra cosa: mosh durante todo el show, no se callaban nunca, griterío y griterío y griterío, bien perra la cosa.

HS: ¿Qué sucede en la actualidad de Nuclear? Aparte de estar tocando, digo.

Sebastián: Estamos en una etapa de composición. Habíamos compuesto algunas cosas antes de la gira, pero no quisimos desarrollarlas mucho por el hecho de que dijimos (por ignorancia, por novedad, no lo sabemos) sabís que vámonos de gira primero, nutrámonos un poco de esa experiencia y volvamos. Creo que fue bueno. No se perdió tiempo ni nada por el estilo. Y hoy día estamos componiendo temas nuevos, estamos encerrados en eso, queremos darle un nuevo aire a la banda.

HS: ¿Piensan en un LP?

Sebastián: Sí, estamos componiendo para un nuevo álbum. Y estamos bien entusiasmados con eso, pues existen grandes posibilidades de que volvamos a Europa. Y sentimos también la necesidad de volver con material nuevo. Creemos que volver con lo mismo que ya mostramos es un poco innecesario.

HS: Sería como una estafa…

Sebastián: Sí, bien dicho. Y una estafa para nosotros. Sería como mula. Entonces estamos bien embalados. Nos ha costado, eso sí, desarrollar un poquitito los temas nuevos, porque, como te dije, queremos darle un nuevo aire a Nuclear. No cambiar el estilo: el estilo de nosotros ya está súper plasmado y nos gusta: vamos a seguir haciendo thrash del tipo que ustedes conocen. Sin embargo, repasando nuestra corta carrera, para nosotros cada disco ha sido subir un peldaño y queremos otro peldaño ahora con un cuarto disco.

HS: ¿Qué les parece que se haya agotado la primera tirada de Jehovirus y estén en la segunda? ¿Cómo reciben eso?

Sebastián: Increíble. Súper contentos. Muy agradecidos. Con mayor razón vamos a trabajar más duro, pues sentimos que el compromiso es recíproco. O sea, nosotros hicimos una música que a la gente le gustó, la gente respondió con ir a vernos, con comprar nuestra música, entonces vamos a seguir trabajando para que la voz se siga corriendo y así agrandar la familia. Yo estoy sorprendido y muy contento, demasiado contento.

HS: ¿Qué bandas nacionales le interesan a Sebastián Puente?

Sebastián: Es súper repartido. De cuando yo era más pendejo, me gusta mucho Undercroft, siempre me ha gustado Undercroft, me gusta todo lo de Undercroft. Bonebreaker increíble, los demos The Revenge is Near y Demons Awake… Revenge is Near increíbles. Y en la actualidad me gusta mucho el hardcore nuevo que está saliendo: 562, Supremacía.

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B-Side two: Cristian Olivares y Juan Véjar (Lefutray)

Set list:

“Caigo y Sangro”
“Mediocre”
“Traición”
“Frente al Fin”
“Intro”
“Immersed”
“263″
“I Feed your Eyes”
“Ain’t Part of It”
“Agreement of Suffering”

HS: ¿Qué tiene de particular la presentación de hoy para Lefutray?

Juan: A ver, pasa que yo entré en septiembre del año pasado a la banda, entonces para mí esta tocata es especial, pues se cumple mi primer año como integrante de Lefutray.

Cristian: Musicalmente, nuestro show se divide en dos. Vamos a tocar cuatro temas del primer disco, Frente al Fin, y además presentaremos algunos temas de nuestro segundo disco, Last Breath.

Juan: Disco que está absolutamente en inglés.

HS: Ahí tocaron un asunto interesante. En Frente al Fin las letras estaban en español, ¿por qué cambiaron de idioma?

Cristian: De alguna forma como que nos pidieron eso. Estamos trabajando con ChileanMetal, por ejemplo, exportando el primer disco (se vende por iTunes, por Amazon y otros medios) y llega a hartos rincones del mundo. Nos empezamos a dar cuenta de que llegábamos a Europa y Estados Unidos, entonces este cambio del español al inglés tiene que ver con un tema de internacionalizarnos. No hay otra razón más que ésa.

Juan: Se están abriendo las puertas para salir afuera y ésto, hacer letras en inglés, ha resultado bien. De hecho los temas que hemos subido a Facebook y portales han andado bien.

HS: ¿Quién escribe la letras?

Cristian: En el segundo disco las trabajamos Yonattan Muñoz y yo. Obviamente todos participaron en algunas correcciones. Pero, repito, la gran mayoría las hicimos Yonattan y yo.

HS: ¿Cuál es la postura de Lefutray respecto de la importancia de las letras en el metal?

Juan: Yo creo que hay algo súper especial en este sentido, pues a la hora de hacer Last Breath, producir las líricas en inglés y todo lo demás, no se dejó nada al azar. Hay mucha gente que piensa que lo vocal no es música. Yo digo: es un instrumento más dentro de todos. Las letras, como te decía Cristian, pasaron por varios filtros, todos estábamos ahí y la idea era dar un mensaje súper claro e interpretativo, que tiene que ver con lo que se está sintiendo con este disco.

Cristian: Las letras están súper directas. Hablan de drogas, de un montón de situaciones de la vida…

Juan: De una persona en estado de coma.

Cristian: De sensaciones. Y también hablan de queja. De cierta forma son medio contestatarias.

Juan: Le pusimos atención a las letras. Por ejemplo, no hay ninguna letra en este disco en la que se use el garabato. Se trabajó muy bien en eso, en el tema de los fraseos, de cómo hacer las rimas y, como te digo, nada fue al azar. El mensaje de este segundo disco es directo y conciente.

HS: Celso Garcés, de Timecode, nos contaba hace algún tiempo que la influencia de Dorso había sido gravitante al momento de decidirse a hacer letras en castellano ¿Tienen ustedes algún tipo de referente al respecto?

Cristian: Dorso puede ser también uno de nuestros referentes. Lo mismo que Criminal, por supuesto.

Juan: Sadism, antiguamente.

Cristian: En general bandas que le toman importancia a todos los puntos que componen su música, desde la guitarra hasta la lírica. No tenemos un referente único, sino que hay hartas bandas chilenas que comparten nuestra visión por darle a las letras un papel tan preponderante como el que se le da al resto de los instrumentos.

HS: Apareció otro un punto interesante: nombraron sólo bandas clásicas, pero yo cuando los escuché dije estos locos no son clásicos, para nada, son más contemporáneos, más, por así decirlo, modernosos ¿Qué pasa ahí?

Juan: Quizás ahí se pueda hablar más de lo que es la influencia. Aquí hay discos de cabecera como el Sacrament de Lamb of God, mucho Devildriver, harto The Haunted.

Cristian: Bandas de afuera. Ahora, si tú me preguntai sobre bandas nacionales que estén en la misma parada que nosotros, yo creo que no.

Juan: No tenemos influencias de bandas chilenas en lo que estamos haciendo hoy en día.

HS: ¿Consideran que el nu metal es vital en Lefutray?

Juan: Yo empecé con Rage Against the Machine, Deftones, Korn. Nunca voy a renegar de eso. El Roots de Sepultura me marcó demasiado. Pero con el tiempo fui conociendo otro tipo de metal. Salió Lamb of God y exploté. No sé, Chimaira y también exploté. Yo creo que nos identificamos con un nuevo metal, en este caso contemporáneo, pero hablar de las influencias tiene que ver con un pasado, pues creo que no tenemos nada que ver ni con Deftones ni con Korn, pero sí hay algo que uno escuchó cuando pendejo.

HS: ¿Y de los nacionales?

Cristian: Yo creo que Total Mosh.

Juan: Gran referente.

Cristian: Sí, totalmente. Tengo sus discos y los escucho. Dracma fue un gran referente también. De hecho a mí me gustaba mucho Dracma. Igual, de todos modos, nosotros hacemos groove metal, algo que no está muy internalizado en nuestra escena, por eso musicalmente no estamos tan influenciados por las bandas nacionales.

HS: En un país y un estilo bastante ortodoxos, ¿cómo les ha ido con ese sonido groove que defienden y a través del cual se perfilan como banda?

Cristian: La verdad, nos ha costado harto. Como que la gente no nos entiende mucho.

Lefutray. De izquierda a derecha: Juan Véjar (vocalista), Christian Bravo (bajista) y Leonardo Gacitúa (guitarrista).

HS: ¿Han sido basureados?

Cristian: No. Siempre con harto respeto. Imagínate: hoy nos vamos a presentar con Nuclear, que es thrash pesado. Ahora, ellos también trabajan el tema moderno del thrash, pero siempre veís en el público al old school, al viejo de 40.

Juan: En el Babilon tocamos con bandas death metal under y todo bien y respeto y la raja. Yo creo que hay que ser bien abierto en ese sentido: es metal.

Cristian: Al final, claro, nosotros metemos groove, pero no perdemos nuestras raíces, que son Slayer, por ejemplo. Igual hay thrash, death metal, aparte de la hueá saltarina. No estamos perdiendo o decayendo del tema metal. Lo que nosotros hacemos es modernizar un poco el cuento.

Juan: Cuando salió Down, por ejemplo, groove y mucho stoner y era como, puta, quizás en Pantera faltó un poco de groove y ahora está esta otra parte.

Cristian: El público y la escena chilena se han empezado a ampliar un poco. O sea, desde el Manuel Plaza, que todos hablan del Manuel Plaza y la hueá: se trataba de un momento súper cerrado, súper encasillado, thrash, death metal y todo el cuento. Ahora como que la gente viene a ver buenos shows. Eso es lo que le interesa. Pasarlo bien y que esté la cuota de metal que corresponde.

Juan: Me interesa ese tema que tocaba Cristian, que la gente venga a ver un buen show: eso parte de la banda. Acá trabajamos súper bien todos, preocupados en todo momento de los detalles, que las luces, etcétera. Vemos cosas incluso estéticas del show: con qué ropa salir no es una cosa porque sí. De verdad que no hay nada al azar en ésto.

HS: ¿Cómo compone Lefutray?

Cristian: En sala de ensayo, nos juntamos, salen los riffs y todo el cuento. Pero habitualmente trabajamos mediante softwares donde generamos secciones que nos vamos intercambiando. Hacemos una mezcla entre usar la sala de ensayo y al mismo tiempo aplicar las posibilidades que entrega la tecnología.

HS: Volvamos un poco sobre Last Breath, el nuevo disco…

Cristian: Last Breath sale en octubre y está completamente grabado.

Juan: Quedó finito. Está producido por Cristian, cuyo sudor de frente destaca en el resultado de este trabajo.

HS: ¿Dónde lo grabaron?

Cristian: Lo grabé yo, lo edité, lo mezclé, lo mastericé. Está grabado en el estudio AudioCustom. Todo lo grabamos allí.

HS: Conversando con diversas personas y viendo un poco la historia del metal, aparece esta idea: el segundo disco es trascendental en la historia de una banda. Incluso algunos sostienen que los segundos discos son los mejores de muchas bandas ¿Por qué Lefutray saca un segundo disco?

Cristian: No hay un motivo que explique la salida del disco. Nosotros trabajamos para sacar producciones solamente y vamos a seguir trabajando para el tercero y para el cuarto. Ahora, claro, como tú mencionas, el segundo disco es muy importante para una banda, de hecho ha sido muy importante el trabajo que nosotros hemos realizado: desde enero que estamos con Last Breath, grabando las baterías. Terminamos de grabar todo por ahí por mayo, junio. La composición de los temas data de 2009 y 2010. Dos son de 2009 y el resto de 2010, casi pasándose una colita para el verano de 2011. Así que están cruditos, nuevecitos. Para nosotros, al tratarse de un segundo disco, es algo muy, muy, muy importante, algo que va a definir un poco nuestra carrera. Le estamos poniendo todas las pilas al disco. Esperamos que sea el punto de partida para continuar con nuestra carrera, lo que no quiere decir que si nos va mal no sigamos sacando discos.

HS: ¿En qué está Lefutray?

Cristian: Componemos nuevo material. Hay hartos riffs. Nada muy estructurado, eso sí. De hecho no nos hemos juntado en la onda oye, hagamos temas nuevos. Cada uno está componiendo en su casa. Como estamos sacando el disco y somos independientes hay que hacer una serie trámites y hemos estado medio colapsados con ese tema. Pero hay material nuevo. No nos hemos quedado quietos.

Juan: Los ingredientes están.

Cristian: No queremos aplazar mucho el cuento. Nuestra idea es tener casi todos los temas compuestos en 2012 para entrar a grabar en 2013.

HS: ¿Por qué Last Breath sale de manera independiente?

Cristian: La verdad es que no nos quisimos comprometer con nadie. Estuvimos en conversaciones. Nosotros trabajamos con SickBangers, con ChileanMetal, quienes nos ayudan con el tema de la distribución y promoción. Estuvimos en conversaciones con Australis Records, pero quisimos trabajar de forma independiente netamente por un tema personal, grupal, a nivel de banda. Nos ha resultado bien ese tema. Ahora, no te niego que si existe la posibilidad de que llegue un sello y te diga oye, chiquillos, vamos a sacar 1000 copias con ustedes, ¿les interesa, hacemos un trato?, por supuesto que nos serviría y que no vamos a estar negados a la posibilidad.

Enlaces relacionados:

Sitio web de Nuclear.
MySpace de Nuclear.
Sitio web de Lefutray.
MySpace de Lefutray.
Sitio web del sello Australis Records.
Sitio web de SickBangers Distro.

Uranus 28 / September / 2011

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