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. . . El infinito
invierno transpira y solo el musgo
chilla.

(Christian Anwandter)

Arrayán: Existencial (2014)

Por Cristian Salgado Poehlmann

Durante la segunda mitad de la década de los ochenta, cuando el metal extremo –en particular el death metal y el grindcore– comenzaba a mutilar párpados y oídos, solo existía una manera de conseguir el material de las bandas más extremas y subterráneas: el intercambio de cintas a través del correo ordinario. La razón era bastante simple, mucho menos romántica respecto de la perspectiva que hoy impera en torno de este resucitado formato plástico y rectangular. Nada tenían que ver el sonido, el fetiche de la hechura entre tus dedos o el ver una y otra vez las carátulas fotocopiadas, con tipografías mecanografiadas y en algunas ocasiones garrapateadas a mano. Muy por el contrario, el ardiente gran estallido del intercambio tuvo una pulsión meramente práctica: se trataba de la única vía por la que se podía conseguir material de Death, Terrorizer, Napalm Death o Morbid Angel –por citar solo algunas de las entonces más extremas bandas del planeta–, pues la industria de vinilos y discográficas todavía abjuraba respecto de la posibilidad de comprometerse con un metal que definitivamente había desgarrado una página completa en la historia del género, torciendo y desafiándola sin miramientos ni precedentes.1 El tape trading –como a muchos neocultores de esta actividad les gusta decir hoy en día– era una necesidad. Cuando el metal extremo se volvió –siguiendo con la terminología gringa– mainstream, o sea, un elemento más dentro del acervo cultural canonizado, el fotograma del casete que pasa de mano en mano desapareció de nuestra vida cotidiana. De ahí en adelante, ya en plena primera mitad de los noventa, bastaba con ir a una tienda especializada –y en ocasiones ni tan especializada– para comprar LPs de Deicide, Autopsy, Master, Mayhem o Darkthrone.

En la actualidad, el potente vómito a través del cual muchos sellos pequeños e independientes han buscado dar con una línea editorial pestífera y exclusiva le ha dado cabida a bandas que probablemente padecerían más de una derrota a la hora de sacar al mercado, por ejemplo, un demo o un EP. De algún modo, son estas discográficas emergentes y su producción las que reemplazaron lo que el intercambio de cintas significó en la segunda mitad de los ochenta. Y si bien hoy el retorno al mercado de los casetes es incuestionable, lo cierto es que ya no sacia el apetito de conocimiento por las producciones más extremas jamás experimentadas, la vía única que alguna vez fue. Muy por el contrario, hoy, de forma inversa, se instituye como un procedimiento de lujo más, una excentricidad, un elitismo rayano en el complejo de vitrina en el que conviertes tu habitación. Son los sellos independientes, entonces, los que permiten que el fanático obtenga material de bandas verdaderamente subterráneas, que todavía no tienen la posibilidad de grabar un larga duración y están a la contra dando la pelea. Es en esas microdisqueras donde se encuentra lo que durante algún tiempo muchos encontraron en el ir y venir de casetes: el material de bandas que no forman parte de lo normado, del canon, aquello que obligatoriamente debe conocerse, el deber ser en términos auditivos. Aunque brumosa, la esencia de aquellas agrupaciones vive todavía a través de estas pequeñas compañías.

Tempenor

Tempenor

Existencial es título del primer témpano esculpido por Arrayán (Aysén, 2007), un proyecto black metal de un solo hombre, Tempenor, quien también es parte activa como baterista en Animus Mortis y Futhan.2 Perfectamente, esta placa podría insertarse dentro de lo abordado en los dos párrafos primeros: una producción de una banda que se mantiene en una zona todavía gris, entre el proyecto y la estabilización total –por decirlo de algún modo–, que todavía no publica un trabajo mayor. En casos como este, asoman conceptos como demos, Eps, rehearsals, directos, splits, promocionales, etcétera. A este respecto, uno de los sellos que en el último tiempo más ha trabajado es el rancagüino Kuyén Prod, con una hasta el momento dedicación exclusiva a bandas noveles, que forjan sus primeros filos dentro del circuito. De hecho, Existencial es el lanzamiento debut de esta casa discográfica, que dentro de sus filas tiene –entre otros– a 1879, Swarm of Hatred, Exanimatvm y Gelal’s Dark Cult. “El período de composición fue bastante largo –recuerda Tempenor–. Los primeros riffs nacieron el año 2007 y desde entonces y sin ningún apuro comencé a darle forma a los temas, hasta que en 2011 ya estaban listos, aunque sin letras, entonces estuve escribiéndolas durante un año. Durante el invierno de 2012, y con equipos propios, comencé a grabar en Panguipulli, Región de los Ríos, proceso que duró alrededor de cuatro meses. Estuve a cargo de cada detalle, como también de la grabación de todos los instrumentos. Cuando terminé, no lo publiqué ni lancé por ningún sello, solo grabé un par de copias que entregué a amigos cercanos”.

En términos musicales, las cinco canciones que componen Existencial, pese a estar trabajadas con particular solvencia y sobriedad en el área rítmico-armónica, no resultan sencillas de enlazar con subgéneros y bandas a todas luces identificables. Ahí reside, tal vez, su mérito mayor, en especial al considerar el black metal que se produce en Chile: Arrayán introduce un color que se vuelve alternativa dentro de un subgénero que poco a poco está comenzando a enriquecer sus variantes, dejando de lado la monocordia que imperó otrora, cuando tantos se pretendían un espejo del sonido noruego, así como también de sus bosques, senderos de nieve rebosantes, antorchas, cuevas, tiendas y subterráneos. Con este EP, Arrayán despliega un black metal muy directo, prácticamente sin florituras ni secciones que provoquen extrañamiento o revolución, cuya forma sonora podría homologarse con la de una meseta, distinción que no afecta negativamente este CD, pues sus alrededor de 28 minutos de extensión permiten este tipo de licencias. Black metal que bien podría catalogarse de medio tiempo –nunca demasiado veloz, por más que impere el blast beat, y jamás lento o denso– y que al mismo tiempo recuerda a lo hecho por agrupaciones como Urre –con bastante menos trabajo armónico, por cierto–, Kursed –eso sí, con mucha menos depresión de por medio– o Lutomysl.3 La voz, urge mencionar, totalmente carente de matices: en términos estrictamente musicales, lo más bajo del EP, en particular considerando que la parte vocal juega un rol protagónico en Existencial.

Arrayán

La siguiente definición pertenece al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: “Disonancia que resulta de la inarmónica combinación de los elementos acústicos de la palabra”. El término es “cacofonía”. Otra definición menos ortodoxa y ciertamente más oscura: “[E]fecto sonoro producido por la cercanía de sonidos o sílabas que poseen igual pronunciación dentro de una o varias palabras cercanas en el discurso . . . Según Ayuso: ‘las cacofonías son sonidos repetidos que maltratan los oídos'”.4 Suele asociarse a conceptos como “malsonante”, “desagradable”, etcétera. Y es precisamente en este ámbito en el que Existencial no corre buena suerte, en especial al tratarse de un trabajo que en su construcción lírica y vocal muestra y pretende mucho. Más allá del idioma utilizado en la placa –el español–, el aspecto defectuoso es transversal a cualquier lengua, es decir, puede ocurrir en todas partes y momentos. Existencial, a todas luces, no está exento de este vicio, el de la cacofonía. Desde esta perspectiva, el EP no puede ser laureado como un buen trabajo. El contenido lírico no solo debe ambicionar abrir puertas y significaciones a partir de lo que se dice, sino también desde cómo se dice aquello que se dice. Sin problemas, un descuido de esta última característica podría volver una letra completamente insulsa. Y es que en muchos fragmentos de esta placa –en términos líricos lo más bajo de Existencial–, Tempenor resiente su propia obra con versos del tipo “Donde esta la verdad?/ donde se ha escondido?/ Donde esta lo objetivo?/ Eso nunca ha existido” o “Existencia en indeterminación/ Representaciones sin creacion/ Donde se fue la vida y la emoción/ Muerte en tu mente al salvador” o bien “Miles de años creyendo ser/ Algo que no puede ser/ Sorda verdad de una verdad sin objeto/ Sin comprender su ser/ Ni el ser del fenómeno/ Cae bajo el delirio de un inicio y un final,/ Que ser racional, Finito o Animal/ Atrapado en la objetividad,/ En la acción o condición/ Oscuros designios/ De un sangriento abismo”,5 montajes que operan como prueba de una suerte de obsesión por las en extremo poco amables repeticiones lingüísticas, cuya sonoridad ciertamente molesta. Sobre un momento todavía inmaduro del autor francés Victor Hugo, su coterráneo Paul Valéry escribió: “[S]in duda, cada vez peca más contra la selección, pierde cada vez más el sentido de las proporciones, ceba sus versos con palabras indeterminadas, vagas y vertiginosas, y pone en ellos tan abundante y holgadamente el abismo, el infinito y lo absoluto que estos términos monstruosos pierden hasta la apariencia de profundidad que el uso les concede”.6

Arrayán: Existencial (2014)

Nota complementaria: “El concepto de Arrayán –cuenta Tempenor–, no está basado en el significado etimológico, sino que representa un ritual ancestral de trasferencia de energía y conocimiento, entre árboles y humanos. Hace referencia a aquel encuentro, que nace de la emancipación social y moral, del rechazo a las masas, del reencuentro con la propia naturaleza y la animalidad del ser humano. Para mí significa un enlace hacia el desvelamiento del ser y este es el concepto principal de Arrayán, aunque en ese sentido mi proyecto podría haber llevado el nombre de cualquier árbol de la Patagonia, pero la verdad siempre tuve una admiración especial por los arrayanes de mi región”.

  1. El siguiente relato de David Vincent —Morbid Angel, ex Genitorturers, ex Terrorizer— permite visualizar la agitación que una banda como Morbid Angel provocaba en la industria: “Había muchos sellos que nos estaban hablando por entonces . . . Un día dije: ‘Me voy a poner al teléfono hoy’. Así que comencé a llamar a sellos y les decía: ‘¿Qué piensan acerca de esto?’, y escuchaba: ‘Bueno, tu sabes, creo que necesitarían alentarse un poco y hacer las voces un poco más melódicas’. E inmediatamente les respondía: ‘Vete al carajo’, y colgaba el teléfono. Luego le marcaba al siguiente: ‘Bueno, de alguna manera nos gusta el material, pero hay muchos otros Ángeles ya. Está Death Angel, y esa banda Angel Witch, así que necesitarían cambiar de nombre’. ‘Muy bien. Vete al carajo’, y volvía a colgar de nuevo” (Mudrian, Albert. Eligiendo muerte. La improbable historia del death metal y grindcore. Canadá: Bazillion Points Books, 2009. P. 148). []
  2. Solo en las siguientes particularidades el trabajo fue compartido: segundas voces a cargo de Nébula y la cocreación de las cuerdas en la tercera canción del EP, junto a Fleishrequiem Incestus []
  3. Proyecto ucraniano de un solo hombre. En su lengua materna: Лютомысл. Existe desde 2001 y cuenta con ocho LPs. Black metal. Lutomysl es también el nombre del músico que da vida a este acto. []
  4. Wikipedia. []
  5. Aclaración: Heavy Shit decidió no modificar los errores ortográficos del original en las tres citas precedentes. []
  6. Valéry, Paul. Variedad I. Buenos Aires: Editorial Losada, 1956. P. 115. []
Uranus 22 / April / 2015

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