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Inhumano: Torturas de Almas Oscuras (2014)

Por Cristian Salgado Poehlmann

Cuando el cuarteto de brutal death metal entró al estudio Symmetry Recordings1 para registrar su larga duración debut,2 probablemente sabían iban a matarse dentro de poco, jalar el gatillo contra su propia masa encefálica, como podría decirse. Y en efecto así ocurrió: Inhumano se disuelve poco después de grabar Torturas de Almas Oscuras, placa cuyo atributo principal es alcanzar una cuidada y efectiva mixtura entre el death metal que practican bandas como Nile y Hate Eternal,3 y el virtuosismo propio de agrupaciones que defienden el mismo subgénero que la banda proveniente de Rancagua, como Aborted, Benighted o Pathology, eso sí, sin caer en el abarrocamiento que un montón de grupos de brutal death metal de la actualidad ha convertido en vicio, nefasta herencia de Necrophagist, y se agradece. En suma, se trata de un álbum equilibrado, de una banda que nació en 2010 por iniciativa de sus dos integrantes fundamentales, el vocalista Alamiro Becerra y el guitarrista y vocalista David Vásquez,4 y que durante el mismo año grabaron un demo que los ayudó a desempolvarse del anonimato. No obstante la comparación anterior con bandas bien conocidas, este disco es en modo alguno predecible; su propio devenir depara la utilización de recursos que aparecen inesperados, sorpresivos y que destellan. De este modo, la aproximación al pornogrind en la canción que cierra Torturas de Almas Oscuras, “Engendro”, cuando las voces –excepcionales durante todo el disco, por cierto– abordan el recurso del pig squeal, demuestra la presencia de una placa versátil, al igual que el nexo con el aggro metal, presente en el mismo corte, gracias al trabajo ejecutado por la guitarra, que a su vez cierra el tema y, naturalmente, el disco (que apenas se extiende por poco más de veintisiete minutos). De Torturas de Almas Oscuras también emana un vaho grindcore, patente, por ejemplo, en “El Infierno de Dante”, y, aunque pueda resultar extraño, “Inhumano”, séptima composición del álbum, destripa ciertas bacterias que inoculó el primer Deicide, en especial por el trabajo de la guitarra en extremo apañada y los quiebres irregulares de la batería. Y allí donde otras bandas cultoras del subgénero repletan sus páginas una y otra vez de imágenes que exacerban y literalizan la emergencia de cadáveres mutilados y desmembrados, hembras abusadas por todos sus orificios con un sinfín de instrumentos diferentes al pene, el execrable olor a descomposición humana y abundantes chorros de sangre (elementos que al final se vuelven inocuos), Inhumano ensaya otros rostros de la palabra. Y si bien no escapan en su totalidad de la utilización de estas imágenes, sí matizan la pluma con otras miradas, en particular en las cuatro primeras canciones de Torturas de Almas Oscuras, al incorporar asuntos literarios, históricos y morales, no esencialmente cercanos al imaginerío del brutal death metal, práctica que divide el disco en dos secciones conceptuales: una primera heterodoxa y otra segunda ortodoxa. Lamentablemente la producción de Torturas de Almas Oscuras (sin ser de baja calidad en lo absoluto; de hecho, para el escenario chileno está bastante bien) no está a la altura de lo que en la actualidad se publica en el escenario del brutal death metal mundial. Si Inhumano hubiese podido corregir este aspecto en un segundo o tercer larga duración, los fanáticos del subgénero tendrían una razón de peso más para desollarse unos con otros. “Que no está muerto lo que yace/ eternamente y en los eones por venir”, rezan los primeros versos de “Necronomicón”, canción que principia Torturas de Almas Oscuras, líneas que Inhumano pareciese haber escrito para sellar su propia existencia, al mismo tiempo que para trascenderla, y este trabajo es el monolito histórico que de mano en mano hará de Inhumano una banda a considerar a la hora de hablar de brutal death metal nacional. Aun después de muertos.

De izquierda a derecha: David Vásquez (guitarra y voz), Mauricio Contreras (bajo), Alamiro Becerra (voz) y Hugh Knuckey (batería).

De izquierda a derecha: David Vásquez (guitarra y voz), Mauricio Contreras (bajo), Alamiro Becerra (voz) y Hugh Knuckey (batería).

Apuntes post scriptum: 1) en la actualidad, Alamiro Becerra forma parte de Cerebral y David Vásquez de Repulsive Depravity; 2) el disco Torturas de Almas Oscuras fue elegido en la posición número cincuenta por el sitio web Headbangers Latinoamérica, en la categoría “Mejores 130 álbumes de metal latinoamericano 2014”;5 3) el álbum en cuestión fue grabado, editado, mezclado y masterizado por Erick Martínez; 4) el arte del disco y logo de la banda son obra de Germán Latorre; 5) las letras de la placa (salvo la de “Inhumano”, escrita por Gerson Rojas) estuvieron a cargo de Priscilla Aránguiz P.; y 6) además de Rotten Cemetery Records, el disco es distribuido en todo el mundo vía el prestigioso sello estadounidense Sevared Records. Fin del comunicado.

  1. La batería fue grabada en Estudio Natural Audio. []
  2. Año de la grabación: 2013. []
  3. Ejemplos de esto son las canciones “Necronomicón”, “Cruzadas” y “Pecados Capitales”. []
  4. Luego de la salida de ambos de Ancestral. []
  5. Algunas otras bandas nacionales presentes en el ranking son Thornafire, Sadism, Recrucide y Unblessed. []
Uranus 24 / May / 2015

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Ficha

Disco: Torturas de Almas Oscuras
Banda: Inhumano
Año: 2014
Tipo: LP (CD, estudio)
País: Chile
Sello: Rotten Cemetery Records
Alineación:

Alamiro Becerra (voz)

David Vásquez (guitarra y voz)

Mauricio Contreras (bajo)

Hugh Knuckey (batería)

Tracks:
  1. Necronomicón
  2. Cruzadas
  3. El Infierno de Dante
  4. Pecados Capitales
  5. Jolo
  6. Torturas de Almas Oscuras
  7. Inhumano
  8. Cacería
  9. Engendro

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